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viernes, 24 de abril de 2015

La Producción del Experimental: (I+D+ i de la producción cinematográfica en España)


En un momento en el que el sistema de subvenciones del Cine Español está colapsado por agotamiento, en un momento en el que se recorta sin prever como quedarán las costuras, (dícese de la falta de una ley de incentivos fiscales que haga atractiva a la empresa  privada invertir en el audiovisual español).  El sistema de producción del cine independiente y en este caso del Cine experimental se yergue potente como una herramienta para no caer en la parálisis del cine en este país.


Aviso:  Seguimos produciendo como lo hemos hecho siempre, sin coberturas estatales, sin apoyos institucionales, con una distribución alternativa, siempre buscando nuevas maneras de explotación, pero esta vez sin complejos y convirtiéndonos en un polo de atracción para todo aquél, que por encima de todo se aleja de los suaves y cómodos almidones de la subvenciones  ya dadas por perdidas y que tras mil reformas se convirtió en sistema perverso, no subvencionando lo que debería ser subvencionable si no solo a lo que era viable y alejando de esta manera a la inversión privada de la industria cinematográfica de nuestro país… 

Proyección de producción experimental en "La Neomudeja de Atocha"

No confundir cine experimental con independiente, ya que un proyecto independiente no tiene porqué ser experimental, sobre todo si definimos el término experimental como el que profundiza en la investigación narrativa. Si podemos definir al cine independiente como experimental (alternativo) por su producción, su distribución o su explotación, y alternativo no debemos comprenderlo tampoco como pobre o amateur, si no como eso, como la búsqueda de una alternativa a los circuitos convencionales que ahora, por desgracia, se nos hace obligatoria, ese es el I+D en que debemos centrarnos.


¿Y cómo se consigue que la producción del experimental, del videoarte, o del cine independiente se convierta en una alternativa viable?
-Con el proyecto, teniendo muy en cuenta la sensibilidad del creador, no intentando supeditar su objetivo creativo a objetivos comerciales, ese es realmente el gran capital del cine experimental y una vez teniendo claro esto avanzando en conseguir el objetivo con acuerdos, intercambios, permutas y todas aquellas opciones que nos hagan conseguir lo que necesitamos.
-Con el equipo, haciéndole partícipe de un proyecto artístico que les haga crecer y le suponga  un reto creativo.
-Con los proveedores, nunca engañándoles y haciéndoles saber con quien y como están colaborando, y siempre intentado cubrir costes y tener la seria intención de hacerlo lo más rentable posible.
-Con los partners o inversores, haciéndoles partícipes también del proyecto y pegando su nombre o marca a proyectos artísticos ilusionantes y con gran valor de comunicación e influencia pública. Hay muchas empresas que están deseando colaborar con nosotros pero que no saben como hacerlo o que han tenido malas experiencias con administraciones fiscales y tributarias.
-Con las vías de distribución y explotación, encontrando, otras formas de que nuestra obras se den a conocer intentando, en todo momento, respetar la cadena de valor que ahora se nos antoja tan perdida pero que sin lugar a dudas acabaremos encontrando.
-Con el público, ofreciéndoles proyectos diferentes, nunca tomándoles el pelo con plantillas mil veces usadas y que no ofrecen nada nuevo, no ofreciéndoles mil veces la misma película con diferentes caras.

Debemos seguir presionando para reordenar el sistema de registros y subvenciones haciendo que respondan a la nueva realidad y que se conviertan en vías que posibiliten el acceso de los creadores a nuevas formas y maneras de contar las historias que nos interesa contar no la que nos obligan a fabricar.
Debemos en definitiva trabajar intensamente y empezar coser todo lo que están recortando y debemos hacerlo ya.

  








(Ángel Quirós)
Artículo publicado en la Revista (Academia) del cine español en noviembre de 2014.
http://www.academiadecine.com/descargas/publicaciones/HTML_204/index.html#/16/


martes, 22 de abril de 2014

Internet y la distribución universal de la cultura



Leo las conclusiones de la Coalición Española de Creadores e Industrias de contenidos en su informe contra la piratería de contenidos culturales y no me asombro en absoluto de los resultados. No me asombro de que el número de españoles que accede ilegalmente a contenidos digitales supera el 51% y que por tipos de contenido, se accede ilegalmente a música (27%), películas (43%), libros (21%) y videojuegos (9%), provocando un lucro cesante a la industria de contenidos de 1.326 millones de euros, un 8,6% más que en 2012.

Más del 46% de los internautas que acceden a contenidos ilegales usan buscadores para encontrar el contenido y se dirigen después al sitio web donde lo descargan, leen, ven o escuchan, siendo Google el buscador utilizado en el 97,5% de las ocasiones.
El 84% de todos los contenidos adquiridos en España es pirata. El libro se lleva la peor parte ya que se triplica el valor de lo pirateado.

Pero aunque en España estemos empeñados en ver la paja en nuestro ojo constantemente me da a mi que no está mucho mejor la cosa por otros lares.
Como alternativas o posibles soluciones a esta sangría de beneficios contantes y sonantes culturales se plantean soluciones como bloquear el acceso al sitio web que ofrece los contenidos y sancionar a las operadoras y proveedores de acceso a internet, campañas de concienciación social , sancionar a los usuarios con multas y restringir el uso de internet.

Creo que deberíamos tener en cuenta otros valores prioritarios básicos de la cultura (siempre hay que recordar lo obvio por que si no se nos olvida nuestro objetivo).
-Primero. La tendencia natural de la cultura debería ser su universalización, no su restricción.
-Segundo. Es importante preservar la cadena de valor, no ya por que una idea tenga un precio o valor en si misma, que por si sola no lo tiene, si no por que el tratamiento, elaboración y difusión de la idea si que lo tiene. Debemos preservar que los creadores puedan seguir creando. Por que los creadores, los filósofos y los intelectuales de un país, y su peso especifico marcan el grado de desarrollo de una sociedad. No la marca, nunca me convencerán de que un país o un pueblo es una marca, una marca es otra cosa.
-Tercero. La cultura jamás debe ser tratada como un producto al uso, jamás….
-Cuarto. A la cultura se le puede poner un precio pero su valor es incalculable. Un proyecto cultural sencillo o complicado, individual o colectivo siempre responde a la suma de voluntades y esto es casi imposible de calcular.
Así pues la reflexión ante el problema y las posibles soluciones es la siguiente. ¿Por que mediante un medio tan poderoso como es internet puedo tener acceso sin ningún problema o cortapisa a la mayor inmundicia humana, asesinatos, palizas, violaciones o estulticias berrendas de frikis cantarines y ostiables y no se me permite el libre acceso a delicatesen culturales como una película o un buen libro o una composición musical? Este desarrollo de la libre circulación de la estupidez por la red solo nos lleva a la condena del idiotismo universal perpetuo.
¿Y de nuevo restringimos la cultura a quien solo pueda pagársela? no…


Como productor sería fantástico que dentro de 10 años un señor de la India, por ejemplo, pudiera ver mi película a las tres de la mañana y la pudiera disfrutar, solo o en compañía de otros, de la manera más sencilla y o barata posible según sus medios.

Hoy gracias a Internet podemos tener automáticamente estadísticas casi exactas que donde, cuando y quien se descarga o accede a un contenido, por otra parte si lo que queremos es ponerle puertas al campo no es necesario, esas puertas ya están más que puestas.

Los proveedores de internet ya tienen la forma de rentabilizar esta red, nadie necesita en su casa tener banda ancha o fibra óptica para consultar páginas web ni mandar mails,  es muy obvio que quien contrata estos servicios lo hace para, en su gran mayoría, descargarse o ver contenidos en streaming.
Así pues, teniendo en cuenta que las operadoras mundiales pueden saber quien y cuando se ven estos contenidos, el reparto de beneficios a través de sus estadísticas debería ser automático para quien son artifices de los contenidos, autores y productores.

Deberían ser pues los proveedores de Internet los que paguen por los contenidos que se descargan sus usuarios, de manera directa y detallada en cada caso.
El problema sería armonizar una legislación que haga que esto se pueda cumplir de forma automática y que unas sociedades de gestión de derechos y explotación transparentes se encarguen de que esto se cumpla.


Me da mucho miedo pensar que en Europa se legisla a golpe de lobby corporativo, por que si no es así no entiendo como no se ha puesto en práctica una solución tan sencilla y poco onerosa y culpabilizadora para el usuario, legislación que debería, por supuesto, implantarse a nivel internacional. No se trata de inventar la rueda si no de adaptar la distribución cultural a la dinámica tecnológica existente sin repercutir en un gasto directo al cliente y saliéndonos definitivamente de unos catálogos on line que no recogen la inmensidad de la creación existente o de la descatalogación sistemática de proyectos no comercialmente rentables a los que nos tienen acostumbrados los grandes almacenes de cultura.

Se trata de que cualquiera desde cualquier lugar en cualquier momento pueda acceder a la cultura, a la música, a la literatura o al cine de una forma sencilla y barata, se trata de que el talento auténtico se premie de la forma más directa y sincera a nivel mundial y de que el creador, y el resto de la cadena de producción cultural pueda mantener su actividad de una forma digna.

No creo que tampoco deba implantarse este sistema bajo la forma de canon porcentual, si no de tener muy en cuenta que es, cuando y por que se utiliza un contenido y poner en valor el trabajo realizado para que ese contenido haya existido y para que otros puedan disfrutarlo.

El resto de la industria puede adaptarse perfectamente a este modelo actualizándose y adaptándose con un mínimo de imaginación, ahora que ya sabemos por donde van los tiros.


Así pues es internet la herramienta universal ideal para difundir ideas, mensajes y puntos de vista que si tienen un valor, por supuesto que lo tienen y es necesario que esos contenidos lleguen tan lejos y tan rápido como se pueda.

Las cuotas que pagan los internautas por el servicio de internet deben incluir ya el pago de los derechos de autor y de explotación de las obras que se difunden por la red, teniendo en cuenta las posibilidades de cada uno, su situación geográfica y social, por que no se trata de hacernos ricos si no de mantener la posibilidad de seguir creando y de tener todos las mismas oportunidades de contar y de escuchar.

martes, 3 de diciembre de 2013

La Producción del Experimental: (una forma de I+D+ i de la producción cinematográfica en España)


En un momento en el que el sistema de subvenciones del cine español está colapsado por agotamiento, en un momento en el que se recorta sin prever como quedarán las nuevas costuras (falta de una ley real de incentivos fiscales que haga atractiva a la empresa  privada invertir en el audiovisual español). El sistema de producción de cine independiente, y en este caso del cine experimental, podría convertirse en una herramienta para no caer en la parálisis del cine en este país, como ya ocurrió en otros territorios.

Rodaje "Madre Quentina"       Foto Carlos Terreros

Aviso:  Seguimos produciendo como lo hemos hecho siempre, sin coberturas estatales, sin apoyos institucionales, con una distribución alternativa, siempre buscando nuevas maneras de difusión, pero esta vez sin complejos y convirtiéndonos en un polo de atracción para todo aquél, que por encima de todo, se aleja de los suaves y cómodos almidones de la subvenciones  ya dadas por perdidas, y que –admitámoslo- tras mil reformas se convirtió en un sistema perverso: la idea “practicista” de subvencionar solo lo que se supone viable y no siéndolo después. 



Rodaje "Madre Quentina" de José Ramon Da Cruz

No confundir cine experimental con independiente, ya que un proyecto independiente no tiene porqué ser experimental, sobre todo si definimos el término experimental como el que profundiza en la investigación narrativa y/o plástica. 

Si podemos definir al cine independiente como experimental o alternativo por su producción, su distribución o su explotación, no debemos entenderlo como pobre o amateur sino como eso, como la búsqueda de una alternativa a los circuitos convencionales que ahora, por desgracia, se nos hace obligatoria. Ese es el I+D en que debemos centrarnos.






¿Y cómo se consigue que la producción del audiovisual experimental (cine, videoarte…) se convierta en una alternativa viable?

-Con el proyecto: teniendo muy en cuenta la capacidad de investigación y la sensibilidad del creador o equipo creativo (que también es posible). No intentando supeditar su objetivo creativo a estrictos objetivos comerciales, ese es realmente el gran capital del cine experimental y una vez teniendo claro esto, avanzando en conseguir el objetivo con acuerdos, intercambios, permutas y todas aquellas opciones que nos hagan conseguir lo que necesitamos.

-Con el equipo: haciéndole partícipe de un proyecto artístico y productivo que les haga crecer y le suponga  un reto creativo.

-Con los proveedores: nunca engañándoles y haciéndoles saber con quién y cómo están colaborando, intentado cubrir costes y tener la sana intención de hacerlo lo más rentable posible desde el respeto al origen creativo.

-Con los partners o inversores: haciéndoles partícipes también del proyecto como grupo promotor y asociando su nombre o marca a proyectos artísticos de gran valor y potencial de comunicación e influencia pública. Hay muchas empresas que están deseando colaborar con nosotros pero que no saben como hacerlo o que han tenido malas experiencias con administraciones fiscales y tributarias.

-Con las vías de distribución y explotación: encontrando otras formas de que nuestras obras se den a conocer intentando, en todo momento, respetar la cadena de valor que ahora se nos antoja tan perdida pero que sin lugar a dudas acabaremos encontrando.

-Con el público: ofreciéndoles proyectos diferentes y diversos, nunca tomándoles el pelo con plantillas mil veces usadas y que no ofrecen nada nuevo, no ofreciéndoles mil veces la misma película con diferentes caras.



Debemos seguir presionando para reordenar el sistema de registros y subvenciones haciendo que respondan a la nueva realidad y que se conviertan en vías que posibiliten el acceso de los creadores a nuevas formas y maneras de contar las historias que nos interesa contar, no las que un mercado en retirada nos obliga a fabricar.



Debemos en definitiva trabajar intensamente y empezar a coser todo lo que están recortando y debemos hacerlo ya.

http://www.academiadecine.com/descargas/publicaciones/HTML_204/index.html#/16/

_____________________________Ángel Quirós  (Artículo publicado en la revista La Academia en noviembre de 2013) 

Fotos    www.carlosterreros.com